La microdosis es probablemente la práctica psicodélica de la que más se habla y de la que menos se sabe. Los testimonios son entusiastas: más concentración, mejor ánimo, más creatividad. Los estudios controlados cuentan una historia bastante más sobria. Entre una cosa y otra hay una pregunta incómoda: cuánto de lo que se nota lo produce la sustancia y cuánto lo produce la expectativa.
Este artículo repasa lo que dice la investigación, sin entusiasmo y sin desprecio. No es una guía para microdosificar ni una invitación a hacerlo. Las sustancias de las que se habla están fiscalizadas en España.
La idea clave, en pocas líneas
- Microdosificar es tomar de forma repetida una cantidad muy pequeña de un psicodélico, por debajo del umbral en que se perciben sus efectos.
- Las encuestas a usuarios recogen muchos beneficios. Los ensayos con placebo, en su mayoría, no los confirman.
- Buena parte del efecto parece explicarse por las expectativas. Eso no lo hace falso, pero cambia lo que significa.
- No hay evidencia sólida de que la microdosis trate ningún problema de salud.
- La seguridad del uso repetido durante meses o años está poco estudiada.
Qué es exactamente una microdosis
No hay una definición oficial. En la literatura se habla de dosis en torno a una décima o una vigésima parte de una dosis habitual, de psilocibina o de LSD, tomadas varios días por semana durante semanas o meses. La idea es que no se note nada parecido a un viaje y se pueda seguir con la rutina.
En la práctica real hay dos problemas. El contenido de las setas varía mucho de un ejemplar a otro, y casi nadie sabe con precisión qué cantidad está tomando. Lo que se llama microdosis abarca cosas muy distintas.
Lo que cuentan quienes la practican
Los estudios observacionales, basados en encuestas, son muy consistentes. Quienes microdosifican dicen encontrarse mejor de ánimo, más centrados, más creativos y con más energía, y algunos refieren menos ansiedad.
El problema es de método, no de sinceridad. Quien responde a esas encuestas ha elegido microdosificar, espera un beneficio, sabe lo que está tomando y suele haber leído lo que se supone que debe notar. Son las condiciones ideales para que aparezca un efecto de expectativa.
Lo que encuentran los estudios con placebo
El experimento de autocegamiento
El estudio más citado se publicó en eLife en 2021. Sus autores idearon un sistema para que 191 personas que ya microdosificaban, con su propia sustancia, prepararan en casa cápsulas con microdosis y cápsulas vacías, sin saber cuál tomaban cada día.
Tras cuatro semanas, los participantes habían mejorado en bienestar y en varias medidas psicológicas. Pero mejoraron tanto los que tomaron microdosis como los que tomaron placebo, sin diferencias significativas entre grupos. Lo que mejor predecía sentirse bien no era lo que habían tomado, sino lo que creían haber tomado.
Los ensayos de laboratorio
Varios ensayos doble ciego con dosis bajas de LSD o de psilocibina han medido ánimo, cognición y creatividad. El panorama general: algunos efectos agudos leves el día de la toma, pocos o ningún beneficio acumulado, y resultados nulos en creatividad y rendimiento cognitivo. Un ensayo con setas de psilocibina no halló mejoras en bienestar, creatividad ni cognición frente al placebo.
La revisión más reciente
Una revisión sistemática publicada en 2026 en Frontiers in Psychiatry, centrada en la microdosis con setas y trufas de psilocibina, analizó 11 estudios con 3.262 adultos. Su conclusión: los estudios observacionales describen beneficios, pero los dos ensayos controlados con placebo no encontraron mejoras significativas. Los autores señalan además que los efectos adversos se registran mal y que la eficacia y la seguridad siguen siendo inciertas.
Entonces, ¿es todo placebo?
Con los datos actuales, lo más honesto es decir que una gran parte sí, y que no se puede descartar un efecto farmacológico pequeño que los estudios todavía no han sabido aislar.
Hay dos matices importantes.
Placebo no significa imaginario
Quien mejora con placebo mejora de verdad. El ritual de cuidarse, la atención que se presta al propio estado y la expectativa de cambio tienen efectos reales sobre el ánimo. Lo que cambia es la explicación: quizá lo que ayuda no está en la cápsula.
Los estudios también tienen límites
Son pocos, cortos y casi siempre con personas sanas. Es difícil mantener el ciego, porque algunas personas notan la dosis. Y no hay ensayos amplios en personas con depresión u otros problemas. Es posible que estudios mejores encuentren algo. De momento no lo han hecho.
Qué se sabe de la seguridad
Que la dosis sea pequeña no la hace inocua, sobre todo porque se repite.
- El uso prolongado no está estudiado. No hay datos de seguridad a años vista.
- Existe una preocupación teórica sobre el corazón. Los psicodélicos clásicos activan un receptor de serotonina, el 5-HT2B, cuya estimulación crónica por otros fármacos se ha asociado a daños en las válvulas cardíacas. No está demostrado que la microdosis lo cause, pero tampoco está descartado.
- Hay efectos adversos descritos: ansiedad, inquietud, insomnio, malestar físico y, a dosis mal calculadas, experiencias más intensas de lo previsto.
- Las interacciones con medicación son las mismas que a dosis altas. Las repasamos en psicodélicos y antidepresivos.
- Las contraindicaciones tampoco desaparecen: antecedentes de psicosis o trastorno bipolar, problemas cardiovasculares, embarazo. Están en quién no debería tomar psicodélicos.
A esto se suma la cuestión legal, que resumimos en situación legal de los psicodélicos en España.
Microdosis y salud mental
Es habitual plantearse la microdosis como alternativa a un antidepresivo o como forma de tratar la ansiedad. No hay evidencia que lo respalde. Los resultados prometedores de la psilocibina en depresión proceden de dosis altas, en sesiones puntuales y con apoyo psicológico, algo muy distinto. Lo explicamos en psilocibina y depresión: resumen de los estudios clínicos.
Sustituir un tratamiento por microdosis, o dejar una medicación para empezar, es un riesgo real a cambio de un beneficio no demostrado.
Si aun así te lo planteas
Algunas preguntas para hacerte antes:
- ¿Qué espero que cambie? ¿Hay otra forma de conseguirlo?
- ¿Sé qué voy a tomar y en qué cantidad, o lo supongo?
- ¿Tengo algún motivo de salud para no hacerlo?
- ¿Cómo voy a saber si funciona, más allá de mi impresión?
- ¿Cuándo voy a parar?
Llevar un registro diario sencillo, con pausas, ayuda a no confundir un buen día con un efecto. Y si lo que buscas es mejorar el ánimo o la concentración, el sueño, el ejercicio y el contacto social tienen bastante más respaldo.
Cómo lo abordamos en RILOFU
Hablamos de la microdosis sin promesas. Ofrecemos información y acompañamiento a quien decide explorarla con criterio propio: revisar motivos y expectativas, hacer seguimiento y decidir cuándo parar. No vendemos, suministramos ni facilitamos sustancias.
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Fuentes
- Self-blinding citizen science to explore psychedelic microdosing. eLife, 2021.
- The subtle science: a systematic review of psilocybin magic mushroom and truffle microdosing. Frontiers in Psychiatry, 2026.
- Microdosing with psilocybin mushrooms: a double-blind placebo-controlled study. Translational Psychiatry, 2022.
