Hay personas que vuelven de una experiencia psicodélica hablando de amor universal y, sin embargo, siguen sin poder tener una conversación difícil con su pareja. Otras han comprendido que el ego es una ilusión y por eso ya no ven necesario disculparse. No es hipocresía. Es un mecanismo muy humano, y tiene nombre: bypass espiritual.

Este artículo explica qué es, por qué los psicodélicos lo facilitan, cómo reconocerlo y qué hacer con él. Lo escribimos sin ánimo de señalar a nadie: casi todo el mundo que se interesa por estos temas cae en él alguna vez, nosotros incluidos.

Qué es el bypass espiritual

El término lo acuñó en los años ochenta el psicólogo estadounidense John Welwood. Lo usó para describir algo que observaba en comunidades de meditación: la tendencia a utilizar ideas y prácticas espirituales para esquivar asuntos emocionales sin resolver, heridas psicológicas y tareas pendientes del desarrollo personal.

La imagen del bypass es exacta. Como una carretera de circunvalación, permite pasar de largo por el centro de la ciudad. Se llega antes a un lugar agradable, pero lo que había en el centro sigue ahí.

No hace falta ser religioso para caer en él. Cualquier marco elevado sirve: la consciencia, la energía, el crecimiento personal, la ciencia de los psicodélicos.

Por qué los psicodélicos lo facilitan

  • Ofrecen estados cumbre accesibles. Unidad, paz, amor incondicional. Es tentador concluir que ese es tu estado real y que lo demás es ruido.
  • Dan comprensiones muy convincentes. Sentir con total certeza que todo está bien puede usarse después para no mirar lo que no lo está.
  • Permiten repetir. Si la vida vuelve a doler, siempre queda otra ceremonia.
  • Vienen con un vocabulario. Soltar, fluir, confiar, no juzgar. Palabras útiles que también sirven para cerrar cualquier conversación incómoda.
  • Dan identidad. Sentirse una persona despierta protege de sentirse vulnerable.

Cómo se presenta

Algunas formas habituales, con frases que quizá reconozcas:

  • Positividad obligatoria. Todo pasa por algo. Solo existe el amor. No hay sitio para la rabia, la envidia o la pena.
  • Perdón prematuro. Ya he perdonado a mi padre, dicho tres días después de una experiencia, sin haber sentido todavía lo que hubo que perdonar.
  • Desapego como huida. No me afecta, estoy más allá de eso. A menudo significa que no puedo acercarme a ello.
  • Disolver los problemas en lo cósmico. Es todo ilusión, es todo ego. Sirve para no pagar una deuda o no pedir perdón.
  • Eludir la responsabilidad. Es tu proceso, eso es tuyo, yo solo soy un espejo. Convierte cualquier queja ajena en un problema del otro.
  • Superioridad sutil. Dividir el mundo entre quienes han visto y quienes siguen dormidos.
  • Coleccionar experiencias. Retiros, ceremonias y talleres encadenados, cada uno más profundo que el anterior, sin cambios en la vida diaria.
  • Descuidar lo concreto. El cuerpo, el dinero, el trabajo o los compromisos pasan a ser asuntos menores.

Lo que no es bypass

Conviene no convertir el concepto en un arma. No todo lo luminoso es evasión.

  • Sentir alegría, gratitud o paz después de una experiencia no es bypass.
  • Tener una vida espiritual no es bypass.
  • Elegir no remover un tema en un momento concreto, porque no tienes fuerzas, es cuidarte.
  • Perdonar de verdad existe. Suele llegar después de sentir, no en lugar de sentir.

La diferencia no está en el contenido sino en la función. La pregunta útil es para qué estoy usando esto: para acercarme a mi vida o para alejarme de una parte de ella.

Cómo reconocerlo en uno mismo

Es difícil verlo desde dentro, porque se siente como avance. Estas preguntas ayudan:

  • ¿Hay alguna emoción que desde la experiencia ya no me permito sentir?
  • ¿Hay un tema del que no puedo hablar sin recurrir a una frase hecha?
  • ¿Las personas cercanas dicen que estoy más presente, o más lejos?
  • ¿Uso lo que aprendí para entender a los demás o para tener razón?
  • ¿Qué problema concreto de mi vida sigue exactamente igual que antes?
  • ¿Qué pasaría si no pudiera volver a tener una experiencia así? ¿Qué me quedaría?

Una señal bastante fiable es la reacción al propio concepto. Si leer esto te irrita mucho, quizá hay algo que mirar.

Qué hacer si te reconoces

No hace falta renegar de lo vivido. La experiencia puede haber sido valiosa y, a la vez, estar usándose para evitar algo. Las dos cosas conviven.

Vuelve a lo concreto

Elige el asunto pendiente más terrenal que tengas: una conversación, una disculpa, una visita al médico, un papeleo. Hazlo. La integración se demuestra ahí. Hay ideas prácticas en ejercicios de integración.

Deja sitio a lo que no encaja

Rabia, tristeza, miedo, envidia. No son un fallo de tu proceso. Son parte de él. Escribir sobre ellas sin corregirlas con una frase bonita es un buen comienzo.

Pide una opinión sincera

Pregunta a alguien que te quiera y no comparta tu entusiasmo cómo te ha visto estos meses. Escucha sin explicarte.

Frena las experiencias

Si llevas varias seguidas, para. Comprueba qué queda cuando no hay una próxima fecha en el calendario. Lo tratamos en cuánto dura la integración y cómo saber si estás avanzando.

Busca compañía que no te dé siempre la razón

Un buen grupo o un buen acompañante acogen lo vivido y también preguntan por lo que no se menciona. Si en tu entorno todo se celebra y nada se cuestiona, falta una parte.

Una relación con la disolución del ego

Las experiencias de pérdida del yo son un terreno especialmente propicio. Haber sentido que no hay un yo puede acabar alimentando una identidad muy sólida: la de alguien que ha trascendido. Lo comentamos en disolución del ego: qué es y cómo darle sentido después.

Acompañamiento sin atajos

En RILOFU entendemos la integración como un trabajo con lo luminoso y con lo incómodo, sin dogmas. No vendemos ni suministramos sustancias. La visión de conjunto está en qué es la integración psicodélica.

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Fuentes

  • Welwood, J. Toward a Psychology of Awakening: Buddhism, Psychotherapy, and the Path of Personal and Spiritual Transformation. Shambhala, 2000.
  • Masters, R. A. Spiritual Bypassing: When Spirituality Disconnects Us from What Really Matters. North Atlantic Books, 2010.