Estelas detrás de los objetos en movimiento, halos alrededor de las luces, una especie de nieve fina sobre todo lo que miras. A veces, semanas o meses después de una experiencia psicodélica, la percepción visual no vuelve del todo a su sitio. Cuando eso persiste y causa malestar, se habla de trastorno perceptivo persistente por alucinógenos, HPPD por sus siglas en inglés.
Es un tema rodeado de mitos, tanto de quienes lo niegan como de quienes lo presentan como una condena segura. La evidencia disponible es limitada, pero permite decir unas cuantas cosas con fundamento. Este artículo es informativo y no sustituye una valoración médica.
La idea clave, en pocas líneas
- Los cambios visuales leves y pasajeros tras tomar psicodélicos son relativamente comunes. El HPPD como trastorno que causa malestar es poco frecuente.
- El flashback de película, revivir el viaje entero de repente, es raro. Lo habitual son alteraciones visuales concretas.
- No se sabe con certeza por qué ocurre ni a quién le va a ocurrir. Se ha descrito incluso tras un solo consumo.
- No hay un tratamiento con evidencia sólida. Lo más repetido en la literatura es dejar todas las sustancias, en especial el cannabis, y reducir la ansiedad.
- Si tienes síntomas visuales persistentes, lo primero es una revisión médica para descartar otras causas.
Qué es el HPPD
El manual diagnóstico DSM-5 lo define con tres criterios: volver a experimentar, tras haber dejado de consumir, síntomas perceptivos que se vivieron durante la intoxicación; que eso cause malestar o deterioro significativos; y que no se explique mejor por una enfermedad médica o por otro trastorno mental.
Los síntomas son casi siempre visuales:
- Nieve visual: puntos finos en todo el campo de visión, como una televisión mal sintonizada.
- Estelas tras los objetos en movimiento y postimágenes que tardan en desaparecer.
- Halos alrededor de luces y objetos.
- Colores más intensos o destellos de color.
- Formas geométricas con los ojos cerrados o sobre superficies lisas.
- Objetos que parecen más grandes o más pequeños de lo que son.
- Sensación de movimiento en la visión periférica.
Quien lo sufre sabe que lo que ve no es real. Esa conciencia intacta lo distingue de un cuadro psicótico.
Flashbacks y HPPD: no son lo mismo
Una revisión sistemática publicada en Frontiers in Psychiatry recoge la distinción más usada entre dos tipos:
- Tipo I: episodios breves y ocasionales, a menudo leves, que aparecen en los días o meses siguientes. Muchas personas no los viven con angustia. Es lo que popularmente se llama flashback.
- Tipo II: alteraciones persistentes o muy recurrentes, que no se controlan y suelen acompañarse de ansiedad, ánimo bajo o despersonalización. Es el cuadro que más preocupa a quien lo vive.
La imagen de alguien que años después se ve de golpe otra vez en pleno viaje tiene poco que ver con lo que describen los estudios.
Con qué frecuencia ocurre
No se sabe con precisión, y esa es la respuesta honesta. Faltan estudios de población bien diseñados.
El dato más citado procede de una encuesta en línea a 2.455 personas con historial de consumo de alucinógenos. Más de la mitad había notado alguna vez experiencias visuales de este tipo sin estar bajo los efectos de ninguna sustancia, pero solo el 4,2 % las consideraba lo bastante molestas como para plantearse buscar tratamiento. Al tratarse de voluntarios reclutados en una web sobre drogas, la cifra no puede trasladarse sin más al conjunto de consumidores.
Qué se sabe de las causas
Poco. El LSD es la sustancia más asociada, pero se ha descrito también con psilocibina, MDMA, mescalina, cannabis y nuevas sustancias sintéticas. La revisión citada señala que no se ha demostrado una relación clara con la edad del primer consumo, la frecuencia ni la cantidad.
Las hipótesis apuntan a cambios en la forma en que el cerebro filtra la información visual, pero ninguna está confirmada. Sí se conocen factores que intensifican los síntomas en quien ya los tiene:
- El cannabis, uno de los desencadenantes más repetidos en la literatura.
- Otras sustancias, incluidos el alcohol y los estimulantes.
- El estrés, la ansiedad y el cansancio.
- Los ambientes oscuros y el paso brusco de la luz a la oscuridad.
La ansiedad merece mención aparte. Muchas alteraciones leves pasarían desapercibidas si no fuera por la atención constante que se les presta. Vigilar la visión las hace más presentes, y eso aumenta la ansiedad.
Cuánto dura
Es muy variable. Hay cuadros que se apagan en semanas o meses y otros descritos durante cinco años o más. La literatura recoge remisiones completas sin tratamiento, y también casos persistentes. Muchas personas cuentan que, con el tiempo y sin consumir, los síntomas se atenúan o dejan de molestarles aunque no desaparezcan del todo.
Qué dice la evidencia sobre el tratamiento
Aquí hay que ser especialmente claros: no existe un tratamiento aprobado ni ensayos controlados de calidad. Casi todo lo que se sabe procede de casos clínicos y de series pequeñas.
- Benzodiacepinas como el clonazepam: son las que acumulan más informes favorables, aunque tienen riesgo de dependencia y solo deben usarse bajo control médico.
- Lamotrigina: hay varios casos publicados con buena respuesta.
- Antipsicóticos como la risperidona: en la mayoría de los informes revisados empeoraron los síntomas.
- Antidepresivos ISRS: resultados contradictorios, con empeoramientos iniciales descritos.
Ninguno de estos fármacos debe tomarse por cuenta propia. La decisión corresponde a un médico que conozca el caso.
Al margen de los fármacos, las recomendaciones más repetidas son las más sencillas: dejar todas las sustancias, tratar la ansiedad y el insomnio, y recibir una explicación tranquilizadora de lo que ocurre.
Qué hacer si tienes síntomas
- Deja de consumir psicodélicos, cannabis y otras sustancias.
- Pide una revisión médica. Síntomas parecidos pueden deberse a una migraña con aura o a problemas oculares o neurológicos, y existe un síndrome de nieve visual que aparece sin relación con ninguna sustancia.
- Cuenta en la consulta qué tomaste y cuándo.
- Cuida el sueño y reduce la cafeína.
- Evita comprobar tu visión a cada momento.
- Si hay ansiedad o sensación de irrealidad, lee ansiedad o despersonalización tras un viaje: cuándo pedir ayuda.
Prevención: lo que se puede y lo que no
Nadie puede garantizar que no vaya a ocurrir. Lo razonable es reducir la exposición: dosis prudentes, mucho tiempo entre experiencias, no mezclar con cannabis y, sobre todo, no volver a consumir si ya has notado alteraciones visuales persistentes. Haberlas tenido es un motivo de peso para replantearte el consumo, igual que los que recogemos en quién no debería tomar psicodélicos.
Acompañamiento con los pies en el suelo
En RILOFU no vendemos ni suministramos sustancias, y no diagnosticamos ni tratamos el HPPD: eso corresponde a los profesionales sanitarios. Sí podemos acompañar la parte emocional de una experiencia difícil y la ansiedad que a veces deja.
→ Reservar primera consulta gratuita
Fuentes
- The «Endless Trip» among the NPS Users: Psychopathology and Psychopharmacology in the Hallucinogen-Persisting Perception Disorder. A Systematic Review. Frontiers in Psychiatry, 2017.
- Abnormal visual experiences in individuals with histories of hallucinogen use: A web-based questionnaire. Drug and Alcohol Dependence, 2011.
- Hallucinogen Persisting Perception Disorder: Etiology, Clinical Features, and Therapeutic Perspectives. Brain Sciences, 2018.
